jueves, 3 de septiembre de 2015

Fury (Corazones de acero).


  Caminamos juntos esquivando las minas emocionales y los cañonazos psicológicos, derramando sangre al grito de batalla de un mismo bando, el nuestro. Hasta que hicimos del amor nuestra propia guerra, aislando el resto del mundo al que un día se la declaramos.
  Comprendí entonces que no había conflicto bélico más bonito y más destructivo que el roce de nuestros labios, y que la expresión "hacer el amor" pasó a ser el tanque de nuestro corazón. Y es que tus ojos habían dejado a la Segunda Guerra Mundial en pañales, joder. Y yo resistía la furia de tanta muerte en cualquier trinchera alojada en tu espalda.
  Al tiempo dejé de luchar... ya la pólvora no sabía a amor; la guerra había acabado, la nuestra, la del amor, digo.

  Quiero decir que de esta guerra se sale blindado, y la prueba está en todos aquellos corazones de acero que consiguieron volver a casa. Que todos somos en algún momento soldados de guerra en esto del amor, y que ahora sé, sin duda, que es "el mejor trabajo del mundo".

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